Fisura osea

Tratamiento de fisuras óseas

Este caso, en el que represento al padre, fue la repetición de un juicio de comprobación de los hechos (tras una apelación exitosa).    Las pruebas periciales médicas adicionales ayudaron a concluir que había menos fracturas en el cráneo del niño de lo que se pensaba en un principio.

Las pruebas médicas aportadas en este caso (escritas y orales) apuntan a un panorama en continua evolución y sirven para recordar que «…que la certeza médica de hoy puede ser descartada por la siguiente generación de expertos o que la investigación científica arroje luz en rincones que actualmente están oscuros» (Dame Butler-Sloss).

Debido a la naturaleza de la fractura del cráneo, se dedicó un tiempo considerable a considerar qué elucubraciones (líneas en la radiografía) eran fracturas y cuáles eran fisuras o suturas accesorias.    A continuación se detallan brevemente algunas áreas clave que se trataron:

Radiología de la fisura orbital superior

Fisura petrotimpánicaHueso temporal izquierdo. Superficie externa. (La fisura petrotimpánica está etiquetada a la izquierda, cuarta desde arriba.)La membrana timpánica derecha con el martillo y la cuerda timpánica, vista desde dentro, desde atrás y desde arriba. (Fisura Glaseriana etiquetada en el centro de la izquierda.)DetallesIdentificadoresLatinosFisura petrotimpánicaTA98A02.1.06.074TA2717FMA55463Términos anatómicos del hueso[editar en Wikidata]

La fisura petrotimpánica (también conocida como fisura escamotímpica o fisura glaseriana) es una fisura del hueso temporal[1] que va desde la articulación temporomandibular hasta la cavidad timpánica[2].

La fosa mandibular está limitada, por delante, por el tubérculo articular; por detrás, por la parte timpánica del hueso, que la separa del meato acústico externo; está dividida en dos partes por una estrecha hendidura, la fisura petrotimpánica.

Se abre justo por encima y por delante del anillo óseo en el que se inserta la membrana timpánica; en esta situación es una mera hendidura de unos 2 mm. de longitud. En ella se alojan la apófisis anterior y el ligamento anterior del martillo, y da paso a la rama timpánica anterior de la arteria maxilar interna.

Ejemplo de fisura ósea

Willows es uno de los principales centros ortopédicos de referencia para pequeños animales que trata a más de 1.000 nuevos pacientes al año. Nuestro moderno hospital está dirigido por especialistas de renombre internacional comprometidos con la prestación de los más altos estándares de atención. Nuestro equipo de especialistas en ortopedia tiene una considerable experiencia colectiva en el tratamiento de mascotas con HIF.

Nuestros cirujanos ortopédicos cuentan con el apoyo de nuestro equipo multidisciplinar de especialistas en varias disciplinas, como anestesia, diagnóstico por imagen y cuidados críticos y de emergencia. Willows cuenta con un amplio equipo de enfermeras y personal de apoyo clínico disponible las 24 horas del día, todos los días del año, para proporcionar la mejor atención posible a su mascota.

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Síntomas de la fisura ósea

La fisura intracondilar humeral (HIF) es una afección que se observa con mayor frecuencia en las razas de Spaniel, en particular en el Springer Spaniel inglés, aunque otras razas también pueden verse afectadas. Se estima que tiene una prevalencia del 14% dentro de los Springer Spaniel ingleses en el Reino Unido (Moores et al, 2012). El HIF puede causar cojera de las extremidades torácicas y dolor al manipular el codo, o puede identificarse como un hallazgo incidental. El HIF puede coexistir con otras enfermedades del desarrollo del codo, como la enfermedad coronoidea medial, la OCD y la incongruencia radiocubital. Es importante destacar que un perro con HIF corre el riesgo de desarrollar una fractura intercondilar, por lo que es beneficioso reconocer la enfermedad a tiempo.

La etiopatogenia de la HIF es objeto de debate, pero predominan dos teorías principales. La primera teoría es que se debe a un fallo de la osificación endocondral (lo que da lugar al término osificación incompleta del cóndilo humeral, IOHC) y la segunda es que está causada por una fractura por estrés.

Durante el crecimiento del canino, el aspecto distal del cóndilo humeral surge de dos centros de osificación separados. La placa cartilaginosa divisoria se osifica entre las 8 y 12 semanas de edad en un perro normal. Si la placa cartilaginosa no se osificara, podría producirse una fisura. En un húmero afectado por el HIF, la fisura se desarrolla en el lugar de la placa cartilaginosa, lo que proporciona una fuerte evidencia de un fallo en la osificación endocondral. Un informe sobre la histopatología de la región intercondilar de un único paciente clínicamente afectado apoyó este mecanismo. Sin embargo, otros estudios histológicos han aportado pruebas contradictorias, ya que las lesiones han carecido del cartílago proliferativo o hipertrófico que cabría esperar en un caso de fracaso de la osificación endocondral.